En un país que dedica horas de su televisión a programas de astrólogos y tarotistas. Un donde los libros de autoayuda se venden en los semáforos (o se vendían). El país de Maria Lionza. Es fácil darse cuenta que hay una propensión muy grande a buscar explicaciones sobrenaturales a las cosas. La creencia que hay poderes fuera del control humano que dominan los destinos de nuestras vidas.

Pues la inflación no escapa a esta mentalidad supersticiosa. Es el discurso oficial explicar que solo se trata de la maldad sin medida de comerciantes y especuladores e innumerables, indescifrables pero sobre todo improbables conspiraciones. Como si se tratara de un hechizo maligno conjurado por lord Voldemort, el que no debe ser nombrado.

Tanto es así, que como reseña el portal CronicaUno.com, que una de las premisas a partir de las cuales la Fuerza Armada debe activar el denominado Plan Zamora, en el caso de que se presente una desestabilización del sistema político debido a: “Manipulación de variables económicas (internas y externas) para fomentar inflación”.

Es decir, según ellos. Las “variables económicas” pueden ser manipuladas para crear inflación. Así en esos términos ambiguos y vagos. La afirmación no es falsa, pero hay que definir cuál variable económica puede afectar la inflación. Recordemos al gran Henry Hazlitt que dijo:

“Las causas de la inflación no son, como suele decirse, ‘múltiples y complejas’ sino simplemente el resultado de la excesiva impresión de dinero. No hay tal cosa como una ‘inflación de costos’. Si no existiera un aumento en el stock total de dinero y los salarios u otros costos fueran forzados a subir y los productores intentaran transmitir este aumento a los consumidores a través de la subida de los precios, muchos de ellos simplemente terminarían vendiendo menos bienes. El resultado sería una merma en la producción y la pérdida de puestos de trabajo. Los costos más elevados sólo pueden transmitirse a los siguientes eslabones de la cadena en la forma de precios más altos cuando los consumidores tienen más dinero para pagarlos”.

Y en Venezuela tan solo en el 2015, la masa monetaria, se incrementó en un 93% con respecto a 2014. Tendencia que continúa hoy en día y empobrece a las familias venezolanas cada vez más. No son variables externas e internas,son decisiones conscientes tomadas por el gobierno venezolano para financiar su gasto desmedido a expensas del poder adquisitivo de todos.