En su libro Liberalismo, Ludwig von Mises comenta acerca de la democracia: “Aquí es donde la función social desempeñada por la democracia se aplica: hace posible la adaptación del gobierno a los deseos de los gobernados sin luchas violentas.
 Si en un estado democrático el gobierno ya no se lleva a cabo como la mayoría de la población lo tendría, no es necesaria una guerra civil para poner en el cargo a aquellos que están dispuestos a trabajar para satisfacer a la mayoría. Mediante elecciones y arreglos parlamentarios, el cambio de gobierno se ejecuta sin contratiempos y sin fricción, violencia o derramamiento de sangre”.
Y la paz es importante, afirma Mises, porque: “Es el padre de todas las cosas. Lo único que permite a la humanidad avanzar y distinguir al hombre de los animales es la cooperación social”.
El liberal está convencido de que la guerra es un mal incluso para el vencedor, que la paz es siempre mejor que la guerra. No exige ningún sacrificio de los más fuertes, sino sólo que se de cuenta en dónde están sus verdaderos intereses y debe aprender a entender que la paz es para él, el más fuerte, tan ventajosa como lo es para los más débiles”.