Se acaba de cerrar el plazo para pagar el impuesto sobre la renta en Venezuela y es oportuno recordar cómo un concepto llamado “competencia tributaria”.  Cualquiera que haya tratado de iniciar o mantener una actividad económica productiva en Venezuela sabe los diferentes impuestos, trámites y trabas institucionales que tiene que sortear. Esa situación dificulta nuestro desarrollo y hay importantes muestras de que lo contrario, reducir las imposiciones fiscales en un territorio, favorece la generación de riqueza y el incremento general del nivel de vida.
La competencia tributaria ocurre cuando un gobierno usa su sistema tributario para intentar atraer capital, actividad comercial o individuos ricos de otros países. Lo primero en que pensamos al leer esta idea puede ser “paraíso fiscal” con tasas de impuestos muy bajos (o incluso ninguna), pero podría incluir disposiciones más sutiles, menos obvias, como las exenciones fiscales para las empresas específicas de reubicación en un país. La teoría de los juegos sugiere que si los países de bajo impuesto atraen con éxito la inversión internacional, entonces otros gobiernos responderán, dando lugar a una espiral competitiva de reducciones de impuestos, ya que todos compiten por el capital móvil.
Alguna vez Europa fue notable por su uso frecuente de la competencia fiscal. Un fenómeno central detrás del crecimiento económico sin precedentes y la creación de riqueza que se produjo en la Europa temprano-moderna fue el uso común de la competencia fiscal.
Gracias a la presencia de un gran número de pequeños Estados europeos en la época, muchos gobernantes políticos europeos competían entre sí para atraer a las personas más productivas ya las empresas más productivas. Aquellos príncipes y gobernantes sordos que insistieron en elevar los impuestos a niveles más altos que sus vecinos perdieron tanto a los residentes como a los negocios rentables que se iban a los estados vecinos. Esta situación favoreció el crecimiento de Europa y podría utilizarse para ayudar a enriquecer a cualquier país.
Con información de Mises.org