Un ejemplo del buen matrimonio que han hecho la tradición anterior de desprecio del gobierno por los par­ticulares, que no son para él ciudadanos sino vasallos, y el ánimo socialista despectivo y desconfiado de las motiva­ciones que hacen funcionar la libre empresa dentro de la economía de mercado, es la forma asombrosa como per­siste y se ha agravado en nuestra sociedad la falta de es­tima y hasta el franco desprecio por el protagonista de la economía libre: el empresario, y por el resorte de la cre­ación de riqueza —el beneficio (mientras que no sólo no hay sanción, sino ni siquiera reprobación social significativa contra los peculadores, ni paradójicamente parece chocar la riqueza en sí misma, con tal que no sea el resultado de actividades productivas).

El beneficio de los productores aparece como un escándalo y se habla constantemente de beneficios excesivos, sin jamás tener en cuenta que también hay pérdidas, ni comprender que unos y otras, beneficios y pérdidas, son la brújula de la economía de mercado.

Ese mismo ejemplo debe servirnos para desterrar la idea insensata de que la solución para la crisis venezo­lana pueda ser un golpe de estado militar.

En Venezuela no hemos conocido dictaduras comparables a las que en años recientes ha sufrido el cono sur, y desde luego, tam­poco comparables a la que aflige a Cuba y a la que se está desarrollando en Nicaragua.

Nuestros tiranos gobernaron una sociedad sin capacidad de verdadera resistencia, pero desde 1935 hasta hoy, y aún desde 1958 hasta hoy, Venezuela, a pesar de todo y en gran parte gracias a la pedagogía democrática de dirigentes equivocados en lo económico, pero acertados en lo político, se ha convertido en una so­ciedad mucho más compleja, moderna, educada.

 Ese no es el remedio, el remedio es más bien todo lo contrario: más democracia en lugar de la democracia a medias, y además en retroceso, que ahora tenemos.

Fragmento del discurso dado por Carlos Rangel ante la Asociación Venezolana de Ejecutivos en el año de 1.983 bajo el título “La crisis económica en Venezuela”.  Tomado de ElCato.org

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