En  la V Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac) tienen la gran preocupación de cómo contrarrestar el proteccionismo económico que el presidente estadounidense Donald Trump comienza a aplicar en su país. Como si a los gobernantes latinoamericanos les importaran las libertades económicas.

Coherente con su campaña, una de las primeras medidas tomadas por Donald Trump luego de asumir la presidencia fue la de retirar a los Estados Unidos de la Trans-Pacific Partnership (TPP), acuerdo de “libre comercio” en el cual participaba con países como Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam.

De inmediato, sus detractores señalan que Trump se opone al libre comercio, afirmación que es cierta pues Trump prometió en su carrera a la presidencia proteger la economía estadounidense para evitar que los trabajos se fueran a México o China.  Pero no está atacando el libre comercio puesto que tal cosa no existe en el mundo.

Peter G. Klein escribió que para los políticos, “libre comercio” significa un conjunto complejo de políticas comerciales administradas. Explicaba Klein que para los funcionarios del gobierno, los países se comprometen en el “libre comercio” cuando se ponen de acuerdo sobre un paquete complejo de subsidios e impuestos explícitos e implícitos, de modo que ninguno tengauna ventaja especial sobre el otro ni tampoco esté en desventaja con respecto a algún otro socio comercial.

Desde luego que eso no es libre comercio. Como tampoco  lo es el tratado comercial que une a EE.UU, con México y Canadá. El llamado Nafta (North American Free Trade Agreement) tiene una grave omisión: No permite el libre tránsito de personas entre los paíse sintegrantes, algo que saben muy bien los miles de mexicanos que cruzan ilegalmente la frontera norte de su país y ahora tendrán que también sortear el muro que Trump está resuelto a construir.

¿Y qué sí es libre comercio? Aquí hay una aproximación. Antes de que ganara Trump, un grupo de 27 economistas  estadounidenses ofrecieron 7 consejos en economía al hoy presidente. Uno de ellos era:

“ Todos los recientes acuerdos comerciales internacionales de mil páginas deberían reemplazarse por un párrafo único y claramente redactado que permita a cualquier empresa estadounidense (o consumidor) comerciar con cualquier otro negocio (o consumidor) en cualquier otro lugar del mundo en condiciones que sean mutuamente satisfactorias . Punto.”

Eso es libre comercio.

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