Y vamos otra vez. Venezuela comienza el 2017 con un nuevo aumento de salario mínimo, esta vez del 50%. Es la quinta vez en el transcurso de un año que se efectúa un ajuste del sueldo mínimo legal en el país, la única “respuesta” tomada por el gobierno para tratar de mitigar los efectos de una inflación fuera de control.
La experiencia nos demuestra que estos aumentos no ayudan en nada a las personas a las que están supuestamente destinados a beneficiar. Al contrario, promueven el desempleo y el subempleo. Desde 1.999, el salario mínimo se ha incrementado en aproximadamente un 19.000%, aumento que no se refleja en el poder adquisitivo de las personas.

Los aumentos de salario decretados son completamente contraproducentes. No obedecen a ninguna lógica económica, no son consecuencia de un aumento en la productividad pero si tienen un efecto colateral muy nocivo: Como el estado es el principal empleador, siempre puede imprimir más dinero inorgánico para pagar a sus trabajadores y al mismo tiempo alimentar el ciclo inflacionario.

Con una economía restringida por controles, con una política monetaria que ha destruido el poder de compra de ciudadanos y organizaciones en el país, más pequeñas empresas y comercios que tendrán que cerrar sus puertas imposibilitados de pagar los nuevos salarios. Esto incidirá la contracción general de la actividad económica y mayor dependencia del menguante sector petrolero que ha reducido casi en un tercio su capacidad productiva  durante el último año.

Como explicaba Murray Rothbard  si la solución es tan sencilla, como políticos y economistas socialistas quieren hacer ver, por qué solo aumentar un 50%. ¿Pór qué no un 100% ó un 1000%? Porque los demagogos saben hacer bien su juego y tensan la cuerda para que se rompa en donde no importa, en donde afecta solo a los invisibles.

En Econintech ratificamos nuestra posición de que sin aumento real de la productividad, de la inversión privada y una política monetaria acorde a las necesidades del país, los aumentos de salario mínimo que se decreten solo se traducirán en mayor pobreza. Y para ello se necesita al menos libertad de empresa y seguridad jurídica, dos cosas profundamente atacadas durante el actual gobierno.

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