Por Elis Valera. Ingeniero Electricista. MBA en Recursos Naturales, Energía y Medio Ambiente

El más reciente recorte de aproximadamente 1.2 MBD  anunciado por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) a partir del 1 de Enero del 2017 ha sido recibido con suspicacia alrededor del mundo. Primero por el historial de no acatamientos a recortes propuestos en el seno de la organización, sino también por lo que este representa en el actual panorama económico a corto, mediano y largo plazo.

Con un mercado actualmente inundado del commodity, el cartel busca no solo fomentar el incremento de los precios referencia sino también traer un balance más elástico a largo plazo a la relación suministro/demanda. Desafortunadamente para el grupo de países integrantes de esta organización, existen jugadores que todavía tienen la ventaja en la fluctuación de los precios referencia de este rubro.

En Estados Unidos, por ejemplo, la administración entrante en 2017 va a seguir estimulando la industria del petróleo de esquisto, cuyo producto final ha inundado el mercado de los hidrocarburos y ha sido un factor determinante de la actual situación, así como reactivar fuentes de energías convencionales (carbón, por ejemplo). Todo esto se prevé no solo que mantenga o incremente el flujo de petróleo en el mercado, sino también disminuiría de manera directa e indirecta la dependencia del inventario existente. El gobierno de Canadá, de tendencias liberales y pro-ambientalistas, recientemente ha dado luz verde a dos proyectos para incrementar en casi un millón el volumen de petróleo producido por el país en los mercados internacionales.

El efecto del recorte se reflejará en un incremento del precio del recurso al corto y mediano plazo, y todo dependerá de que tanto los países integrantes y no-integrantes de la OPEP (especialmente Rusia) mantenga los términos del acuerdo alcanzado meses atrás. Sin duda la disminución del suministro producido por China, que se espera sea de unos 300.000 barriles diarios menos para el 2017 le daría espacio de maniobra al acuerdo en caso algún país decida no acatar los recortes.

Por ahora, la determinación del acuerdo parece inquebrantable, con un Arabia Saudita dispuesto a ir above and beyond para que la cuota se cumpla, asumiendo su rol de país péndulo dentro de la organización, esta vez jugando en pro de traer el balance a estas fluctuaciones.

Lo cierto es que si es la OPEP quien termina ganando esta guerra de “Inventario vs. Producción”, tendrá la dura tarea de mantener el balance de suministro y la demanda de este recurso para poder sustentar el desarrollo de sus economías explotando volúmenes más bajos del mismo. Esto se traduce en la sostenibilidad de los gobiernos que rigen los países miembros,  pues al momento de necesitar mayor entrada de dinero para cubrir  un requerimiento sobrevenido, podría entonces aumentar el volumen de producción para compensar el flujo de capital y comenzar a mover la aguja en el sentido contrario nuevamente, algo que ya se está percibiendo en el mercado actualmente.

Por ahora la tendencia ha sido consistente hacia el alza pero ya los mercados nos dirá a ciencia cierta en el futuro si esta estrategia está siendo aplicada, y más aún, si está dando el resultado deseado. Mientras tanto, Por “petróleo barato” no nos debemos preocupar por un buen tiempo. De acuerdo a la organización, aún tenemos suficiente petróleo circulando en el mercado para abastecer el consumo de China por un mes.