En la década de 1980 la fábrica que General Motors (GM) operaba en la localidad de Freemont (California, EE.UU) era conocida por ser una de las peores plantas de automóviles del mundo. Todos los que trabajaban allí odiaban construir carros. Incluso trabajadores veteranos se sentían subvalorados y atrapados haciendo algo en lo que no creían. Sólo seguían órdenes y la más importante era que la línea de ensamblaje nunca se detuviera.

Los obreros sólo seguían órdenes, trabajaban lo menos posible y hasta bebían en el trabajo pero a nadie le importaba porque solo se trabajaba por la cantidad, nunca por la calidad del producto, y la única regla se mantenía: La línea de ensamblaje no se detiene nunca, ni cuando ocurra un accidente y haya una persona herida. En 1982, General Motors cerró la fábrica.

Un par de años más tarde, Toyota reabrió la fábrica y por acuerdos sindicales debió contratar a los mismos trabajadores que habían laborado en la planta cuando era operada por la GM. Toyota envió a algunos trabajadores a sus plantas en Japón y allí vieron la importancia a la calidad del producto que le daban los nipones.

Ver a los trabajadores detener la línea de ensamblaje solo para arreglar un tornillo mal ajustado fue una epifanía. Toyota aplicaba un concepto que se conoce como lean management, el cual busca hacer más eficiente el proceso productivo en parte a través de la transferencia de responsabilidad y autoridad a los trabajadores para hacer lo que consideren necesario que garantice un producto de calidad.

Este enfoque permite que se activen la innovación y la motivación de los trabajadores y aplicando ese principio básico los trabajadores de la peor planta de automóviles del mundo la convirtieron en una de las mejores.

Hacer que los trabajadores se apropien de la actividad, darles más poder y otorgarle la responsabilidad de resolver un problema a la persona más cercana a ese problema, sin importar su cargo, y sin intervención de la dirección de la empresa, permite que la el equipo se apropie del trabajo y aumenta la productividad.

La planta operó de 1984 a 2010, año en que cerró para luego abrir como una fábrica de los vehículos eléctricos Tesla.
Tomado de The New York Times.