En 1.979 Estados Unidos alcanzó el máximo punto de empleo en en la industria manufacturera. Desde entonces, 7 millones de trabajos se han perdido en las fábricas y también en el mismo tiempo se ha duplicado la producción.

¿Cómo es eso posible? Porque contrario al mito popular, reforzado por la campaña del presidente electo Donald Trump, el 88% de esos puestos no se ha ido a México o China. Los trabajos han ido a parar a robots.

Más allá de las fábricas, los robots aestán incursionando en otros trabajos típicamente reservados para profesionales, solo que no se trata de los robots físicos, sino de programas. Software que emplean abogados para la revisión de documentos hace el trabajo de los bufetes más eficiente pero a la vez elimina posiciones.

Notas de prensa basadas en datos y hechos, como los resultados de eventos deportivos (el Washington Post lo hizo en los últimos juegos olímpicos). También hay software que hace las veces de analista financiero.

Estudios del World Economic Forum prevén que para el 2020 se pierdan 5,1 millones de puestos de trabajo al tiempo que la inteligencia artificial, la robótica, la nanotecnología y otros factores socioeconómicos hagan que disminuya la necesidad de trabajadores humano

Cualquier proceso que pueda automatizarse pasará a los robots  al tiempo que mejoran sus capacidades para procesar el lenguaje natural lo que les da auna mayor capacidad de interacción con los humanos, aunque este sigue siendo todavía la mayor minusvalía que tienen las máquinas debido a su falta de empatía, entre otros defectos.

Tomado del podcast Game Plan en Bloomberg.com 

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