En su libro “El Socialismo: Análisis económico y sociológico”, Ludwig von Mises, advertía sobre la penetración de las ideas y los principios socialistas aún en aquellos individuos y movimientos que decían oponerse a él.

“Oposición en principio al socialismo no hay ninguna. Hoy día ningún partido influyente se atrevería abiertamente a defender la propiedad privada sobre los medios de producción. La palabra “capitalismo” expresa, para nuestra era, la suma de todo mal. Incluso los opositores del socialismo están dominados por ideas socialistas.

Al tratar de combatir al socialismo desde el punto de vista de su especial interés de clase, estos opositores -los partidos que se llaman particularmente «burgueses» o «campesinos» – admiten indirectamente la validez de todos los elementos esenciales del pensamiento socialista. Porque si sólo es posible argumentar contra el programa socialista que pone en peligro los intereses particulares de una parte de la humanidad, se ha afirmado realmente el socialismo. Si se reclama que el sistema de organización económica y social que se basa en la propiedad privada de los medios de producción no considera suficientemente los intereses de la comunidad, que sólo sirve a los fines de los estratos individuales y que limita la productividad; Y si por lo tanto uno demanda junto a los partidarios de los diversos movimientos “social-políticos” y “de la reforma social”, la injerencia del Estado en todos los campos de la vida económica, entonces uno ha aceptado fundamentalmente el principio del programa socialista.

O de nuevo, si uno sólo puede argumentar contra el socialismo que las imperfecciones de la naturaleza humana hacen imposible su realización, o que es inoportuno bajo condiciones económicas existentes proceder inmediatamente a la socialización, entonces simplemente confiesa que uno ha capitulado ante las ideas socialistas.

El nacionalista también afirma el socialismo, y sólo objeta su internacionalismo. Quiere combinar el socialismo con las ideas del imperialismo y la lucha contra las naciones extranjeras. Es un nacional-socialista, no un socialista internacional; Pero él también aprueba los principios esenciales del socialismo.

Los partidarios del socialismo, por lo tanto, no se limitan a los bolcheviques y sus amigos fuera de Rusia o a los miembros de los numerosos partidos socialistas: Son socialistas todos los que consideran el orden socialista de la sociedad económica y éticamente superior al basado en la propiedad privada de los medios de producción, aun cuando intenten, por una razón u otra, hacer un compromiso temporal o permanente entre su ideal socialista y los intereses particulares que creen representar”.

 

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