En su obra “La acción Humana”, Ludwig von Mises explicaba el origen de la pobreza en las sociedades  con economías basadas en la agricultura y el cambio que supuso la aparición del capitalismo.

 La pobreza

La debilidad inherente de esta sociedad es que el aumento de la población debe resultar en un aumento progresivo de la pobreza. Si el patrimonio de un difunto agricultor se divide entre sus hijos, los predios se harán tan pequeños que ya no podrán proporcionar  suficiente sustento para una familia. Todo el mundo es un terrateniente, pero todo el mundo es extremadamente pobre. Las condiciones que prevalecieron en grandes áreas de China ilustran la miseria de los  labradores de pequeñas parcelas.

La alternativa a este resultado es la aparición de una enorme masa de proletarios sin tierra.  Luego, una gran brecha separa a los pobres desheredados de los afortunados agricultores. Son una clase de parias cuya misma existencia presenta a la sociedad un problema sin solución. Buscan en vano un medio de subsistencia. La sociedad no tiene ningún uso para ellos. Están desamparados.

Cuando en las edades anteriores al surgimiento del capitalismo moderno, hombres de estado, filósofos y las leyes se refieren a los pobres, se refieren a estos desgraciados supernumerarios.

El laissez faire y su desenlace, la industrialización, convirtieron a los pobres en asalariados. En una sociedad de mercado sin trabas, hay personas con altos ingresos y personas con bajos ingresos. No hay personas que aunque capaces y listas para trabajar, no puedan encontrar trabajo porque no haya espacio para ellos en el sistema social de producción.

Pero el liberalismo y el capitalismo, en su apogeo, estuvieron limitados a pequeñas áreas de Europa occidental, norte América y Australia. En el resto del mundo, cientos de millones todavía vegetan al borde del hambre. Ellos en el sentido antiguo del término, supernumerarios, una carga para ellos mismos y una amenaza latente para la minoría de sus más afortunados conciudadanos.

La penuria de estas miserables masas de la gente No es causada por el capitalismo, sino por la ausencia del capitalismo.

Tomado de La Acción Humana, por Ludwig von Mises