Para sorpresa de muchos, Trump ganó la presidencia. Y sabemos que aunque haya prometido bajar los impuestos y que eso tendría un efecto beneficioso en la economía y la generación de empleo, también ejercerá políticas proteccionistas (ha denunciado los tratados de libre comercio dictados por EE.UU), aumentaría el gasto militar y sobre todo, lo más probable es que haga crecer aún más el poder de la presidencia y del gobierno federal.

Los  mercados han reaccionado con miedo, a los inversionistas no les gustan las cosas impredecibles ni las sorpresas. Pero, ¿por qué se sorprenden?

Si una gran parte del electorado estaba en contra de lo que consideran el establishment, razón por la cual votaron por Trump y por Bernie Sanders (los de la ‘antipolítica’) en las primarias de los dos partidos, y después ese establishment, con sus medios, sus opinadores, sus analistas, sus comediantes, sus inversionistas, se pone abiertamente a favor de la candidata del status quo, era predecible que eso solo aumentara la intención de voto por la alternativa diferente, que era Trump. El republicano ganó los estados claves y aunque haya perdido en el voto popular, en las elecciones estadounidenses, que son de segundo grado, eso no es lo determinante.

Otros puntos:

•    La política exterior de los Estados Unidos suele ser la misma sin importar el partido que gobierne. Pero si Trump está realmente fuera  del status quo, ¿significará eso que se detendrán los procesos de acercamiento con Cuba e Irán y cesará la indiferencia hacia Venezuela?

•    Su abierta admiración hacia Putin es un anuncio de lo que pueden esperar los estadounidenses y los que creen que las “instituciones fuertes y democráticas” frenarán a Trump,  hay que recordarles que Obama muchas veces pasó por encima del congreso, que además quedó en manos del partido Republicano.

•    EE.UU eligió entre dos populistas, y quizá eligió mal. Pero que se ventilen las frustraciones de una gran parte del electorado ahora, quizá sea menos dañino a tener que haber esperado 4 años de una presidencia de Clinton que daría continuidad a las políticas de Obama, engaños y promesas sin cumplir que habrían elevado el descontento aún más y provocado más agitación en un país que para bien del mundo debe estar en paz.

Todo está por verse.

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