Imagine sentir que su salud decae de un momento a otro. Usted toma su teléfono inteligente y hace click en la aplicación de atención médica. Una enfermera llega en 20 minutos a su casa, le hace un análisis de sangre y se lo envía a un médico quien le prescribe el tratamiento necesario. Se envía éste diagnóstico a una de las tantas farmacias que hay, y ellas entregan los medicamentos recetados en su puerta en 20 minutos. Por cierto, todo esto le cuesta USD $20.

¿Suena imposible? No tanto en realidad. No lo sería si la salud fuera una industria competitiva. Tal como funciona hoy en día, el costo de la atención médica ha aumentado en un 105% en los últimos 20 años. Esto contrasta con la industria de los televisores, cuyos precios de venta han descendido un 96% en el mismo periodo.

Miren por un momento este gráfico hecho por AEI. Revela al menos dos cosas importantes: primero, no hay tal cosa como un nivel de precios agregado, o más bien, lo que llamamos ‘nivel de precios’ es una ficción estadística. En segundo lugar, muestra que las industrias en competencia ofrecen bienes y servicios cuyos precios están cayendo debido a la presión del mercado. Por el contrario las industrias monopolizadas pueden extraer rentas cada vez más altas en función de su restricción.

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