Ni los acuerdos, ni los impuestos, ni el gasto público. Lo que salvará al planeta es el ingenio humano aplicado en la ciencia. Recién sabemos que, un poco por accidente,  unos científicos del Laboratorio Nacional de Oak Ridge, en Estados Unidos, han logrado convertir el CO2 en etanol  en una reacción química relativamente sencilla que solo emplea un catalizador y se realiza a temperatura ambiente.

nanoespinas

Nanoespinas de carobono que permiten transformar el CO2 en etanol.

También hace algunos meses, otros científicos, también en Estados Unidos, lograron que una bacteria genéticamente modificada convirtiera el mismo CO2 en isopropanol. La bacteria emplea en el proceso el hidrógeno generado por una hoja artificial capaz de crear energía a partir de luz solar y agua.

Si usted ha estado durmiendo durante los últimos 20 años, el CO2 es el principal gas de invernadero, el efecto que permite a la tierra mantener el calor del sol en su atmósfera. El gas, si bien ocurre en la naturaleza como un fenómeno geológico, también ha sido expulsado a la atmósfera en un inmenso volumen por los motores que funcionan con combustibles fósiles sobre todo en el último siglo.
Experimentales como son, los casos a los que nos referimos son sin duda avances que pueden dar pie a soluciones reales al exceso de CO2 en la atmósfera y evitar, o al menos mitigar, los potencialmente devastadores efectos que el cambio climático tendrá en la economía y las vidas de los seres humanos.