En su ensayo “La Mentalidad Anticapitalista”, el célebre economista austríaco Ludwig Von Mises, se propuso a analizar el sesgo en contra del capitalismo para dar a conocer sus raíces y sus consecuencias. Sobre la supuesta “injusticia” de este sistema económico, escribió:

“Los más apasionados detractores del capitalismo son quienes lo rechazan debido a su supuesta injusticia […] […] La peor de estas ilusiones es la idea de que la naturaleza le ha otorgado a todos los hombres ciertos derechos. De acuerdo con esta teoría la naturaleza es generosa con cada niño que nace. Hay abundancia de todo y para todos. Consecuentemente, todo el mundo tiene una justa e inalienable demanda sobre sus congéneres y la sociedad para recibir lo que la naturaleza le ha regalado. Las leyes eternas de la naturaleza y la justicia divina exigen que nadie se apropie de lo que por derecho pertenece a otro. Los pobres tienen necesidades solo porque gente injusta los ha privado de lo que les corresponde desde su nacimiento. Es el deber de la iglesia y las autoridades seculares evitar ese espolio y hacer que todas las personas sean prósperas.

Cada una de las palabras de esta doctrina es falsa. La naturaleza no es dadivosa, es tacaña. Tiene un suministro restringido de todas las cosas indispensables para la vida humana. Ha llenado al mundo con animales y plantas para las cuales el impulso a destruir la vida y bienestar humano les es innato. Despliega poderes y elementos dañinos a la vida de las personas y a los esfuerzos humanos para preservarla. La supervivencia del hombre y su bienestar son logros de su habilidad para emplear el principal elemento con el que la naturaleza lo ha dotado: la razón. Los hombres, cooperando bajo el sistema de división del trabajo, han creado toda la riqueza que los soñadores consideran un regalo gratuito de la naturaleza. Es absurdo invocar un principio de justicia natural o divina para hablar de la distribución de la riqueza. Lo que importa no es la ubicación de los recursos presentados al hombre por la naturaleza. El problema es hacer avanzar a las instituciones sociales que permiten a la gente mantener y continuar con la producción de todas las cosas que el ser humano necesita”.

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