Muchos bancos centrales del mundo se fijan una “meta de inflación”  anual que lejos de significar estabilidad económica o promover la prosperidad, garantiza cada año una perniciosa transferencia de riqueza y un perpetuo engaño.

La manera convencional de definir la inflación (y medirla), el índice de precios al consumidor, explica el fenómeno solo como un incremento en el precio de bienes y servicios (pan, cortes de pelo, alquileres) y una caída general en el poder adquisitivo de los consumidores. Esta explicación es insuficiente. No aclara por qué los precios siempre aumentan, no toma en cuenta la inflación oculta (cuando los precios se mantienen aun cuando deberían bajar porque la producción se ha hecho más eficiente, por ejemplo) y solo considera una gama de rubros o ámbitos e ignora otros como el sector inmobiliario, los mercados de valores o la moneda extranjera

Es mejor mirar a la inflación como un proceso de expansión de la masa monetaria y medir esa masa monetaria (algo que sería relativamente sencillo en un sistema con moneda nacional supervisado por un banco central) daría una noción más exacta de la inflación.

Y el nuevo dinero creado ¿En donde entra a la economía?  En el sistema monetario moderno lo hace a través del sistema bancario como deuda que adquieren primero el gobierno, las grandes empresas y las familias acaudaladas.
Estos invierten el dinero primero antes de que se haya filtrado a través de todo el sistema y los precios se eleven. Una transferencia de riqueza muy significativa de los últimos a los primeros tenedores del nuevo dinero.

Este enfoque nos permite ver la inflación como un proceso deliberado de transferencia de riqueza consagrado en la política estatal y no como una fuerza incontrolable.

¿Cómo sucede? El dinero representa poder adquisitivo. Crear dinero de la nada, que es lo que los bancos centrales hacen, confiere poder adquisitivo a quienes son capaces de utilizar el dinero en primer lugar. El dinero nuevo obtiene su poder de compra restándoselo al dinero que ya existía en la economía

Esto explica cómo y por qué ricos se hacen más ricos mientras que muchas personas pobres recurren a un consumo excesivo y, finalmente, se hacen más pobres. El economista John Maynard Keynes, irónicamente, un defensor de las políticas inflacionarias, dijo: “Por un proceso continuo de la inflación, el gobierno puede confiscar, en secreto y sin ser observado, una parte importante de la riqueza de sus ciudadanos”.

Artículo de Rusell Lamberti publicado en Mises.org